Leadership Development: preguntas frecuentes
Antes de empezar un programa, es normal tener dudas. Aquí respondemos las que más nos hacen.
Sobre los programas
El formato estándar son seis meses, con una sesión quincenal de 90 minutos. Eso da un total de 12 sesiones. Si la empresa necesita un acompañamiento más largo, ofrecemos extensiones de tres meses adicionales que se contratan por separado. En nuestra experiencia, seis meses es el mínimo para que un directivo consolide cambios reales en su forma de liderar; con menos tiempo, los hábitos antiguos tienden a volver.
Ambas opciones están disponibles. Para clientes en Sevilla y alrededores, recomendamos que al menos la mitad de las sesiones sean presenciales en nuestra oficina de Monte Dolores o en las instalaciones de la empresa. Para clientes en otras ciudades de España, trabajamos por videoconferencia con plataformas seguras y programamos al menos dos visitas presenciales durante el programa.
El coaching individual de seis meses parte de 4.800 € más IVA. Los talleres de equipo de una jornada completa (8 horas) empiezan en 2.200 € más IVA para grupos de hasta 12 personas. Los programas formativos a medida se presupuestan según el número de participantes, la duración y los recursos necesarios; normalmente se sitúan entre 8.000 € y 35.000 € más IVA. Enviamos un presupuesto detallado en un máximo de cinco días laborables tras la reunión de diagnóstico inicial.
Todos nuestros coaches han ocupado puestos de dirección durante al menos 12 años antes de dedicarse al coaching. No contratamos a personas que solo tengan formación teórica. Nuestro equipo actual incluye una exdirectora general de una empresa industrial de 400 empleados, un exdirector comercial de una multinacional farmacéutica y una exdirectora de recursos humanos de un grupo hotelero. Cada coach tiene certificación ICF (International Coaching Federation) a nivel PCC o MCC.
Sobre la metodología
Antes de empezar cualquier programa, realizamos una evaluación 360° a cada participante: recogemos feedback anónimo de sus superiores, compañeros de nivel y colaboradores directos. Repetimos esa misma evaluación al final del programa y comparamos los resultados. Las áreas que medimos incluyen claridad en la comunicación de objetivos, gestión de conflictos, capacidad de delegación y calidad de la retroalimentación que el líder da a su equipo.
Si la empresa lo autoriza, también cruzamos los datos con indicadores de negocio como rotación voluntaria, absentismo en los equipos del participante y resultados de encuestas de clima laboral.
No seguimos un único modelo de forma dogmática. Trabajamos con herramientas de varias escuelas: el modelo de liderazgo situacional de Hersey y Blanchard, la inteligencia emocional aplicada de Goleman y los principios de feedback radical de Kim Scott, entre otros. Lo que sí hacemos siempre es adaptar las herramientas al contexto real del participante. Un director financiero de una empresa familiar no necesita las mismas técnicas que una directora de marketing de una startup tecnológica.
Ocurre pocas veces, pero ocurre. A las ocho semanas hacemos una revisión intermedia con el participante y con el responsable de la empresa que contrató el programa. Si detectamos que no hay progreso, analizamos las causas: a veces el problema es de contexto organizativo, no del participante. En esos casos, ajustamos el enfoque o recomendamos una intervención diferente. Si después de la revisión la situación no mejora, podemos reasignar las sesiones restantes a otro directivo de la misma empresa sin coste adicional.
Cuestiones prácticas
No. Trabajamos con empresas desde 30 empleados. Lo que sí necesitamos es que la empresa tenga al menos un nivel de mando intermedio, porque gran parte de nuestro trabajo se centra en la relación entre el directivo y las personas que le reportan. En empresas muy pequeñas donde el fundador gestiona directamente a todo el equipo, nuestro formato de coaching individual funciona bien, pero los talleres de equipo no tienen tanto sentido.
Sí. Los talleres presenciales y los programas formativos a medida son bonificables a través de Fundae (antes Fundación Tripartita). Nos encargamos de toda la gestión administrativa: comunicación de inicio, documentación de asistencia e informe final. El coaching individual no es bonificable en la mayoría de los casos, salvo que se estructure como formación grupal con al menos tres participantes.
Desde la primera reunión hasta el inicio del programa suelen pasar entre tres y cinco semanas. Las dos primeras semanas las dedicamos al diagnóstico (entrevistas, evaluación 360°, análisis de contexto). La tercera semana presentamos la propuesta detallada. Si la empresa la aprueba, empezamos la semana siguiente. Para talleres puntuales de un día, el plazo es más corto: normalmente podemos programarlos con dos semanas de antelación.
Ofrecemos una garantía sencilla: si después de las tres primeras sesiones de coaching (o al final de un taller de un día) el cliente considera que el servicio no cumple lo acordado, devolvemos el importe íntegro de esas sesiones. No pedimos justificación. Lo que sí hacemos es una entrevista de cierre para entender qué no funcionó y mejorar nuestro servicio.
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